TORRIJOS EN LA RED

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domingo, 19 de mayo de 2013

GRANADA

GRANADA




Después de unos años he regresado nuevamente a Granada, ciudad fundada hace exactamente mil años, en 1013. Ciudad bella donde las halla. Su barrios son a cada cual más bello, de manera especial El Albaicín, adornado con numerosos cipreses que le ofrecen un personalidad enorme, más aún si se divisa desde la Alhambra.
     Otro barrio lleno de encanto el El Sacromonte, con vistas realmente maravillosas, especialmente desde san Nicolás, lugar que se llena de turistas para sacar fotografías bellísimas. Muy próximo se encuentra la Abadía del Sacromonte, lugar en un emplazamiento elevado con vistas llenas de encanto.

      El centro de la ciudad está lleno de terrazas donde se amontona un público variado, con un comercio vivo, tanto de actualidad como de motivos llenos de encanto, como es la Alcaicería, con calles estrechas y llenas de pequeñas tiendas.
El centro alberga una catedral monumental, aunque no es el edificio que más me entusiasma. Aunque hay que descubrirse ante la Capilla Real, con los monumentos funerarios de los reyes Católicos y de Juana la Loca y su esposo Felipe el Hermoso. Pero con una colección impresionante de cuadros de los primitivos flamencos, adquiridos por Isabel, que tan buen ojo tenía para muchas actividades culturales. Destaca El Descendimiento, de Roger Van der Weyden, realmente genial.
     Conviene citar a los ríos Darro y Genil, el primero con una ronda que bordea un bello paseo, y el Genil, hermosos río y principal afluente del Guadalquivir, que se unen en un bello paisaje próximo a la iglesia de la Viren de las Angustias, patrona de Granada, que Isabel llevó desde Arévalo, donde era patrona, como símbolo de la devoción que sentía por esa virgen.
     Y la Alhambra. Monumento de arte universal, alli donde acude el mayor número de turistas de España, seguido por El Museo del Prado. Edificio de una belleza singular y espectacular. Abruma tanta belleza, tanto adorno increíble, lleno de símbolos y dibujos de una técnica endiablada por lo complicado de su confección. Las numerosas salas que lo llenan, los diferentes patios con estanques y fuentes que proporcionan agradable vista y rumorosos sonidos, artesonados llenos de complicados dibujos que sirven para embellecer las puertas de acceso, las ventanas que ofrecen visiones impresionantes de la ciudad, nos hacen sentir en un mundo de fantasía.
     En la distancia se ve la imponente Sierra Nevada, con las nieves aún cubriendo las cumbres. Allí se encuentran Las Alpujarras, con sus pueblos blancos, no de nieve sino de colorido especial.
     Y si se hace un recorrido por los pueblos que circundan la ciudad os llevareis agradables sorpresas. Merece la pena recorrerlos.
     Pero no os conforméis con La Alhambra. Hay que ver todo, pues son manifestaciones artísticas e históricas dignas de ser visitadas y recordadas.