TORRIJOS EN LA RED

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sábado, 15 de febrero de 2014




Los Goya

Por Salvador Sostres  (publicado en El Mundo el día 14-2-2014)


(Por su indudable interés y valentía reproduzco este artículo)


Los premios Goya no son nada más que un invento endogámico de los izquierdosos para darse la razón entre ellos. El ministro Wert hizo muy bien no acudiendo a la gala, porque la ficción de los militantes supera de muy largo a la realidad creativa. 
En el cine español hay más propaganda izquierdista que talento, más subvención que beneficio, más complejo que inteligencia. El cine español no existe. Es sólo un lema, como el Nunca máis o el No a la guerra. Esperanza tiene razón: cada gala de los Goya es una excusa para insultar a la derecha, para defender no una idea del arte sino una política de la propina cultural casposa e innecesaria.
Si el cine español no se puede pagar sus gastos, que no lo haya. Yo con mis impuestos no tengo por qué patrocinar a esta banda de relativistas y de mediocres, de personajillos menores que tienen un concepto de ellos mismos que no se corresponde ni de largo con su precio de mercado. ¡Oiga! ¡Se equivocaron de muerto!
Los Goya no son nada más que un invento hemofílico, que una frustración intelectual, que un intento más de la izquierda para disimular que en todo lo significativo ha sido derrotada.
La gala de los Goya es una falsedad, un espectro, un pretexto para ahondar en el sentimiento de culpa del Partido Popular, que es frágil mentalmente y se deja siempre impresionar por la tercermundista propaganda. 
¡Que nos fichen a Hermann y a mí de jefes de gabinete, y de los Bardem haremos una bufanda!
El ministro Wert fue valiente no acudiendo a la gala y es una vergüenza que una televisión pública retransmita un acto de clamoroso agit-prop. No con mi dinero, camaradas. Ya sería hora, después de 38 años de democracia, de que la izquierda se pagara sus arrebatos, y que no siempre nos saliera tan insustancial, y tan deficitaria.
Os hemos explicado una y mil veces el por qué de vuestro ocaso. Os hemos dado mil salidas, amables y subvencionadas. No ha habido manera y ha sido descomunal vuestra insistencia. ¡Qué asco!
A partir de ahora haced lo que podáis con vuestro fracaso, pero no nos pidáis que os lo continuemos pagando. Porque como siempre pasa, distinguidos parásitos, el dinero de los demás se ha terminado.