TORRIJOS EN LA RED

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jueves, 6 de diciembre de 2012




EL MAGNIFICAT

Días pasados escuché en el Auditorio Nacional de Música de Madrid la composición musical de Vivaldi "Magníficat", que es una especie de oración que 
María pronuncia. Por ello traigo a este blog el pasaje bíblico donde aparece.


Lucas 1,46-55
   María dijo: Mi alma glorifica al Señor, y mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador: porque ha puesto los ojos en la humildad de su esclava; por eso desde ahora me llamarán bienaventurada todas las generaciones. Porque ha hecho en mí cosas grandes el Todopoderoso, cuyo nombre es Santo, cuya misericordia se derrama de generación en generación sobre los que le temen. Manifestó el poder de su brazo, dispersó a los soberbios de corazón. Derribó a los poderosos de su trono y ensalzó a los humildes. Colmó de bienes a los hambrientos, y a los ricos los despidió sin nada. Acogió a Israel su siervo, recordando su misericordia, según había prometido a nuestros padres, a Abrahám y a su descendencia para 
siempre.

REFLEXION
   El cántico Magnificat que Nuestra Señora pronuncia en casa de Zacarías es de una singular belleza poética. Evoca algunos pasajes del Antiguo Testamento que la Vírgen había meditado (recuerda especialmente 1 Samuel 2,1-10).
   En este cántico pueden distinguirse tres estrofas: en la primera (versículos del 46 al 50) María a Dios por haberla hecho Madre del 
Salvador, hace ver el motivo por el cual la llamarán bienaventurada todas las generaciones y muestra cómo en el Misterio de la Encarnación se manifiestan el poder, la santidad y la misericordia de Dios. En la segunda (versículos del 51 al 53) la Vírgen nos enseña cómo en todo tiempo el Señor ha tenido predilección por los humildes, resistiendo a los soberbios y jactanciosos. En la tercera (versículos del 54 al 55) proclama que Dios, según su promesa, ha tenido siempre especial cuidado del pueblo escogido al que le va a 
dar el mayor título de gloria: la Encarnación de Jesucristo, judío según la carne  ( Romanos 1,3).