TORRIJOS EN LA RED

TORRIJOS EN LA RED

martes, 5 de febrero de 2013

COMANDO RUBALCABA

COMANDO RUBALCABA



En política la oposición ejerce una función muy importante, siempre que la oposición sea "la Leal Oposición", es decir que no sea la oposición promovida por el "chivato" Rubalcaba. Este político es quien se encarga de agitar a los desalmados que vez tras vez se unen para agitar la "movida" ante las puertas de la sede del partido del gobierno.  Si a ello se une el comando PRISOE la agitación produce unos resultados que son los buscados por los agitadores: violencia.
     Pero el comando Rubalcaba no actúa en Andalucía por los famosos ERES, ni en Cataluña con el asunto Durán o el Oriol. Sólo lo hace contra el PP, en Madrid y en donde le convenga. Es un jeta de tomo y lomo.
     Rubalcaba es el político cuya única misión es "agitar" a los violentos, animarles de una u otra forma a manifestar la alegría que Rubalcaba siente cuando ve ocasión de desprestigiar al partido del gobierno. Maneja este aspecto de forma semejante a como lo hacían en tiempos de los nazi- socialistas. Su estrategia principal es agitar y propagar, la "agit-prop", estrategia utilizada fundamentalmente por la izquierda comunista, de la cual Rubalcaba se alimenta y obtiene las vitaminas para agitar mediante la propaganda. Su actitud es escasamente democrática, apoyando su estrategia de violencia mediante la llamada que dicen "espontánea" de la serie de liberados sindicalistas, más otros elementos que únicamente les interesa chillar y agitar.
     Rubalcaba es el malo, junto al rústico y agreste Cayo, con la diferencia de que éste último no trata de disimular, mientras que el agitador Rubalcaba quiere aparentar lo que no es.
      Rubalcaba se apoya en ese comando en el que los silbatos, el vocerío, los chillidos tratan de amedrentar a los pertenecientes al partido del gobierno. Y es que no soportan que gobierne un partido que no es el suyo y hay que eliminarlo de la manera que sea, de la forma que sea. Y el Comando Rubalcaba es el encargado de realizar la labor fea y antidemocrática de querer eliminar a un gobierno elegido democráticamente mediante la incitación a  la  violencia aunque sea apoyándose en lo que sea: ¿les recuerda algo esta actitud?
     Pero no lo van a conseguir. No podrán los violentos destruir la democracia por muchos alaridos, aullidos y egagrópilas  que vomiten.