TORRIJOS EN LA RED

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jueves, 1 de mayo de 2014

TOLEDO


TOLEDO
F. Ramírez
(publicado en ABC el 1-5-2014)

Sus más de cien monumentos, sus empinadas, empedradas y estrechas calles hacen que un paseo por esta ciudad se convierta en un viaje al pasado en una ciudad con mucho futuro

Toledo, Ciudad Imperial, que fue declarada Ciudad Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1986, atrae cada año a miles de visitantes por su impresionante belleza que entremezcla la historia de civilizaciones pasadas con un avance hacia la modernidad, siendo en la actualidad reclamo turístico de primera magnitud tanto a nivel nacional como internacional. Toledo cuenta con uno de los cascos históricos más grandes de Europa. Sus más de cien monumentos, sus empinadas, empedradas y estrechas calles hacen queun paseo por esta ciudad se convierta en un viaje en el tiempo.
La capital de Castilla-La Mancha, Toledo está situada sobre un escarpado peñón que rodea y aisla casi en su totalidad el «torno del Tajo», un singular meandro que traza este río. Su gran valor estratégico y defensivo, así como un entorno geográfico favorable con agua, tierras de labor, pastos y bosques, explican la continuidad de su ocupación desde la prehistoria. Fue una importante ciudad celtibérica, más tarde conquistada por las legiones romanas.De esta época han quedado abundantes restos arqueológicos, como el Circo Romano, parte del sistema de cloacas y de la conducción de aguas, así como restos de Villas y Necrópolis. En el siglo VI fue capital del Reino Visigodo y escenario de los Concilios de Toledo, asambleas con funciones eclesiásticas, políticas y legislativas. De este periodo han quedado restos materiales, recogidos en la iglesia de San Román, hoy Museo de los Concilios y de la Cultura Visigótica, y numerosos elementos decorativos aprovechados en construcciones posteriores.
La huella musulmana en Toledo es notoria en el trazado del plano de la ciudad, un entramado laberíntico de pequeñas callejuelas empinadas y estrechas, y de adarves sin salida, muchas veces techados con cobertizos. De esta época se han conservado edificios tan significativos como las Mezquitas del Cristo de la Luz y la de Tornerías, las puertas de Alfonso VI, Alcántara y Bab-al-Mardón. Tras la conquista cristiana de la ciudad, en el año 1085, Toledo queda incorporada al Reino de Castilla, comprometiéndose el Rey Alfonso VI a respetar las personas y bienes de los musulmanes. Los judíos, establecidos en la ciudad desde época visigoda, formaban entonces una comunidad próspera gracias a la política de tolerancia que en general practicaron los árabes. Relacionados con la comunidad judía se conservan las Sinagogas del Tránsito, en la actualidad Museo Sefardí, y de Santa María la Blanca, parte del palacio de Samuel Leví, tesorero del rey Pedro I, en la Casa de El Greco y el Mikwad o baño ritual, cerca de Santa María la Blanca, según recoge la web del Ayuntamiento de Toledo.
Toledo se convirtió entonces en la ciudad de las Tres Culturas, en la que convivieron cristianos, musulmanes, y judíos. En la capital regional tuvieron lugar fenómenos de intercambio cultural tan interesantes y fructíferos como la llamada Escuela de Traductores de los siglos XII y XIII, determinante en la transmisión de la cultura greco-latina y árabe, y el estilo constructivo mudéjar. De él encontramos ejemplos en muchos edificios religiosos de la ciudad como Santiago del Arraballas Iglesias de San Andrés y San Vicente y la torre de la Iglesia de Santo Tomé. Entre las construcciones civiles de estilo mudéjar destacan el Palacio de Fuensalida, el Taller del Moro, la Casa de Mesa, el Palacio de Galiana y la Puerta del Sol. Todos se construyen con ladrillo o mampostería encintada, cubiertos con bellos artesonados de madera y decorados con yeserías y azulejos. En 1226 por voluntad de Fernando III y del arzobispo don Rodrigo Ximénez de Rada se inicia la construcción de la Catedral, único edificio puramente gótico de este periodo.
A partir del siglo XIV el ambiente de tolerancia que se había vivido en Toledo en los dos siglos anteriores va a desaparecer progresivamente, sobre todo en lo que se refiere a la comunidad judía a la que se acusa de ser la causa de todas las desgracias en una época de grave crisis económica y social. Los Reyes Católicos, que buscaron la unidad política y religiosa del reino, tomaron dos decisiones que afectarían a la composición del entramado social toledano: la creación del Tribunal de la Inquisición, que se establece en Toledo en 1485, y el Decreto de Expulsión de los judíos de 1492. Entre los edificios de su reinado destaca el de San Juan de los Reyes, de estilo gótico, que fue construído para conmemorar la batalla de Toro. La ciudad de Toledo alcanzó su época de máxima expansión demográfica en el siglo XVI, cuando el rey Carlos I la convierte en sede de la Corte del Imperio Español. Fue ésta una etapa brillante en la que Toledo adoptó el Renacimiento con muestras de primer orden realizadas al amparo del mecenazgo imperial, al que se añadió el de los arzobispos toledanos, grandes promotores y mecenas de construcciones.
Toledo, turismo perdido en el tiempo
San Juan de los Reyes. Foto: LUNA REVENGA
Todo ello fue posible gracias a la existencia de magníficos arquitectos como Alonso de Covarrubias, escultores, pintores y artesanos continuadores de las tradiciones locales. Los edificios del renacimiento más sobresalientes son el Hospital de Santa Cruz, el Hospital de Tavera, el Alcázar,la Puerta Nueva de Bisagra, la del Cambrón,el Palacio Arzobispal, y el Convento de San Clemente. Pero en el año 1561 Felipe II decide trasladar la Corte a la Villa de Madrid, a partir de entonces se inicia una etapa de progresiva decadencia en la que sin embargo desarrolla su actividad uno de los más destacados pintores: El Greco (1576-1614), cuya obra se conserva en iglesias y conventos, comola Catedral, Santo Tomé y Santo Domingo el Antiguo y en museos como el Museo del Greco y el Museo de Santa Cruz.