TORRIJOS EN LA RED

TORRIJOS EN LA RED

jueves, 21 de enero de 2016

MANUEL MACHADO




MANUEL MACHADO
Poeta sevillano. Hermano de Antonio, con tendencias políticas enfrentadas. Su poesía presenta una ruptura con el modernismo y el simbolismo, y una utilización de un lenguaje más coloquial. Su verso es ingenioso, ágil y expresivo abundando en coplas, seguidillas, y soleares. En el poema Manuel Machado recurre a una metáfora, la de la flor venenosa, la adelfa, el poeta es peligroso porque no es dócil con los presupuestos de la sociedad en que vive, él tiene otras inquietudes y todo su comportamiento está subordinado al arte.

ADELFOS

Yo soy como las gentes que a mi tierra vinieron
—soy de la raza mora, vieja amiga del Sol—,
que todo lo ganaron y todo lo perdieron.
Tengo el alma de nardo del árabe español.

Mi voluntad se ha muerto una noche de luna
en que era muy hermoso no pensar ni querer...
Mi ideal es tenderme, sin ilusión ninguna...
De cuando en cuando, un beso y un nombre de mujer.

En mi alma, hermana de la tarde, no hay contornos...;
y la rosa simbólica de mi única pasión
es una flor que nace en tierras ignoradas
y que no tiene aroma, ni forma, ni color.

Besos ¡pero no darlos!  Gloria.... ¡la que me deben!
¡Que todo como un aura se venga para mí!
¡Que las olas me traigan y las olas me lleven,
y que jamás me obliguen el camino a elegir!

¡Ambición!  No la tengo. ¡Amor!  No lo he sentido.
No ardí nunca en un fuego de fe ni gratitud.
Un vago afán de arte tuve... Ya lo he perdido.
Ni el vicio me seduce ni adoro la virtud.

De mi alta aristocracia dudar jamás se pudo.
No se ganan, se heredan, elegancia y blasón...
Pero el lema de casa, el mote del escudo,
es una nube vaga que eclipsa un vano sol.
Nada os pido. Ni os amo ni os odio. Con dejarme,
lo que hago por vosotros, hacer podéis por mí...
¡Que la vida se tome la pena de matarme,
ya que yo no me tomo la pena de vivir! ...

Mi voluntad se ha muerto una noche de luna
en que era muy hermoso no pensar ni querer...
De cuando en cuando un beso, sin ilusión ninguna.
¡El beso generoso que no he de devolver!