TORRIJOS EN LA RED

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jueves, 28 de enero de 2016

POESÍA

POESÍA ERES TU

                      Me llama la atención la escasa atención que prestan los libreros a la poesía. Y lo mismo se puede decir del teatro. Si vais a una librería y echáis una ojeada por las estanterías os llevaréis  la triste sorpresa de que no publicitan libros de poesía ni de teatro. Y si lo hacen son los mismos poetas de siempre, es decir aquellos que destacaron por sus posiciones políticas de izquierda, es decir: García Lorca, Miguel Hernández, Salinas, Machado (Antonio), Alberti, Neruda, etc . Los demás apenas existen. 
        Pero la pregunta que hay que hacernos es la siguiente: ¿"Por qué no se lee apenas poesía"? La respuesta es que la imaginacón hay que trabajarla; las imágenes que nos presenta el poeta hay que leerlas detenidamente; los símbolos frecuentes no atemorizan; las metáforas nos dan miedo; la simbología nos llenan de estupor. Todo ello hay que descifrarlo, el argumento es complicado, la trama que se describe hay que analizarla.
         Todo ello lleva a la conclusión de que la poesía es inalcanzable para el lector medio. En cambio, la novela tiene generalmente un argumento lineal, algo que nos vas llevando por un recorrido lógico. Se describe a los personajes en su aspecto exterior, así como de su forma de comportarse, de pensar, de reaccionar hacia nuevos acontecimientos. El personaje es desmenuzado. A veces con descripciones meticulosas, pero otras veces con pequeños trazos que os hacen ver al personaje de manera clara y contundente.
           Pero en poesía todo es imaginación, interiorización, modos de reaccionar ante situaciones concretas, ante pensamientos, imaginaciones que nada tienen de concreto. Las metáforas nos desconciertan; el cromatismo nos deslumbra y apenas podemos ver la realidad; las imágenes nos enajenan. 
               Todo en la poesía nos llena de inquietud, no nos atrevemos a detener la vista en un verso, tenemos que cerrar los ojos y tratar de llegar al conocimiento exacto de lo que el poeta quiere transmitir. Por ello la poesía cuesta trabajo leer. Pero una vez que nuestra mente se ha acostumbrado a la lectura de los símbolos y las alegorías la lectura se hace más sencilla. El mundo oscuro y lleno de simbologías se aclara y la luz aparece ante nuestra mirada para hacernos disfrutar de un cuadro lleno de color.
                      Por ello la poesía hay que leerla con atención, relamer todo lo que describe, detenerse en su belleza cromática, simbólica y deleitarnos con una especie de alimento espiritual que sosiegue nuestro mundo interior.
                          Luchemos por un mundo en donde venza la poesía y la prosa quede para los prosáicos.