TORRIJOS EN LA RED

TORRIJOS EN LA RED

miércoles, 17 de febrero de 2016


COBARDES

Siento mucho que haya personas tan cobardes que solamente tienen en el punto de mira a la iglesia católica. Cuando sería tan encomiable que toda su espuma bucal, que su boca se destinara a recitar versos de amor, su boca echa espuma vomitiva contra las creencias religiosas, demostrando un odio incomprensible contra una religión que lo único que trata de imbuir e inculcar al mundo es el amor, la paz.
     No se entiende semejante actitud; no lo entiende nadie medianamente inteligente. Si con esas posturas intentan demostrar que son personas inteligentes, aguerridas y valientes lo único que de verdad están expresando es su cobardía, pues saben que las personas que se sienten ofendidas no van a responder de manera violenta, igualándose de esa manera a esos violentos y rabiosos cobardes.
     ¿Qué les ha hecho la religión católica para ofenderla con actitudes violentas? El catolicismo lo que predica es el amor, la paz, nunca la violencia.
     Se dice que no se atreverían a ofender a otras religiones, como son el hinduismo, el judaísmo, el sintoísmo. No se atreven porque son cobardes, porque son seres infectos, seres pestilentes, asquerosos.
     Ya sé, ya sé que no he citado la religión de Mahoma, pues si es posible que en alguna ocasión se atrevieran a ofender a las mencionadas religiones bajo ningún  aspecto se atreverían no ya a ofender, sino a hacer una pequeña broma sobre Mahoma o sobre las creencias de sus seguidores o adeptos.
     Y no lo hacen porque saben que les espera una reacción inmediata, y no, precisamente, para sonreír o aplaudir las palabras ofensivas.
     Últimamente asistimos a una campaña contra el catolicismo, no de la manera de tratar de debatir educadamente sobre la religión, sino sencillamente ofenderla de todas las formas posibles, hiriendoo golpeando donde más duele a las creencias de los católicos. 
     Pues recitar un Padre Nuestro de la manera que lo ha hecho un bicho indecente, una alimaña asquerosa no es para contarlo. Y si nauseabundo fue el recital de esa alimaña, no lo es menos la reacción de la alcaldesa de Barcelona, pues su aplauso a semejante vómito debería servir para que la sociedad catalana exigiera su dimisión, pues para la "gran poeta" que compuso semejante repugnancia lo mejor es enviarla a los infiernos del silencio, pues no merece otra cosa, ni recordar su nombre, pues al citarlo seguro que nos llenaría la boca de espuma de odio, por lo que es mejor no menecionarlo.