TORRIJOS EN LA RED

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domingo, 21 de febrero de 2016



GULES 

(He eliminado una fotografía, pues un amable lector me ha indicado que es un montaje, así que gracias por la aclaración y ¡fuera las falsedades!)
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 Esta denominación tiene su origen en la heráldica con el significao de "rojo intenso", rojo vivo. Es el color de la sangre, representa la guerra y como consecuencia la ira y la agresividad.      
     Hay rojo de pasión, en que el amor es llevado a sus últimas consecuencias, el amor agresivo, el amor impulsivo, el amor violento.
     Hay personas que aman el color gules que es más fuerte que el rojo normal. No es el rojo de lo que llamamos izquierda, es el rojo de la extrema izquierda.
    Un ejemplo de persona gules es la portavoz del ayuntamiento de Madrid, Rita Maestre, la que representa en muchos actos a la alcaldesa Carmena para decir lo que no debiera, pues siempre pronuncia frases agresivas, "frases gules", es decir de "rojo subido". Pero esa actitud se viene abajo cuando se encuentra frente a un tribunal de justicia, pues entonces se derrumba; se comporta como una jovencita púdica y recatada, hablando con tono bajo, pidiendo disculpas por su actitud, manifestando que no trataba de ofender. 
     Su cobardía cuando no se encuentra apoyada por otros gules quiere entrar y salir por la puerta de atrás del juzgado para evitar el bochorno de ser "admirada" por el público que se encuentra en la calle. Seguro que esas personas no la habrían ofendido como ella ofendió a millones de españoles católicos.
     Pero esta mujer gules es cobarde, pues no tiene la gallardía de mantener el tipo ante actitudes que ofenden a muchos españoles, madrileños y aquellos que tienen unas creencias religiosas.
     Esta mujer gules es sencillamente una cobarde, que solamente se atreve a quitarse la ropa en un templo cristiano, pues sabe que no va a ser agredida de manera alguna por quienes asisten asombrados a una escena semejante en un lugar de paz, de meditación y de recogimiento. Jamás su valentía se atrevería a actitudes semejantes en templos donde la mujer es considerada una cosa, una especie de vibrador.
     Sus palabras altisonantes, rabaneras, soeces, insultantes e irrespetuosas no son dignas de una representante de un grupo político y menos de un ayuntamiento que es de la capital de España.
     Sus expresiones en un templo no tienen desperdicio si no fuera porque son auténtica basura, inmundicia y estiercol pronunciadas por una mujer gules, una mujer de rojo excesivo, una mujer manchada de color sangre. No otra cosas son sus expresiones: "el Papa no nos deja comernos las almejas"; "sacad los rosarios de nuestros ovarios"; "arderéis como en 1936".